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¡Se lo prometiste!

Le dijiste que te morías por verla, ella sonrió al leer eso de ti; no dudó ni un solo segundo en contarle a su mejor amiga lo que había pasado, con la inocente ilusión de que compartiéndolo con alguien te ataría a actuar como un caballero (quizás dudaba en el fondo). Se tardó en responder, porque no quería parecer desesperada; pero, en ese tiempo revisó su armario entero y probó cinco peinados diferentes para verse guapa, si, para ti. A las tres de la tarde con cincuenta y cinco minutos ( tres horas después de que le escribiste), te respondió aparentemente fría, siguiendo consejos de todas las amigas a las que les había contado de tu aparición misteriosa; a lo mejor su indiferencia te provocó mayor interés en verla, y no tardaste ni diez minutos en proponerle que se encontraran en aquel mismo café, donde un día viéndola a los ojos le dijiste que su risa era tu melodía favorita, ese mismo café en el que robaste de su boca un beso y miles de sonrisas; ella, volvió a tardarse en darte u...

Mi subversivo viejo.

subversivo , -va   adj.  Que pretende alterar el orden público o destruir la estabilidad política o social de un país. Mi viejo (sin ofensas), es que este adjetivo lo define  la perfección. Ustedes no lo conocen, pero les haré el favor de contarles un poco de él, sin caer en el sentimentalismo de una nieta que describe a su "super abuelo". Resulta que hace sesenta años en un pueblo del sur de algún país que no pretendo mencionar (evito caer en controversias de política y otras chatarras) nació de una guerrera un pequeño duende que más adelante decidió volar a la ciudad; porque, se le metió en la mente una locura de ser doctor, y lo logró; en medio de una absurda guerra, se extendió su tiempo de estudio; pero en fin, no quiero contarles un diario de él, sólo es para que me entiendan cuando lo llamo subversivo, para que se rían cuando les cuento que en medio de la misma guerra absurda, escuchaba "radio venceremos" a todo volumen en las noches de cualquier mes. No lo...

Mi madre me dijo un día.

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Casi tan repentino como ver a Júpiter al lado de la gloriosa luna fue este consejo de mi madre, me dijo que no abandonara mis sueños, que volviera a escribir, que hiciera el esfuerzo por dar a conocer mis talentos porque de lo contrario, iba a lamentarlo al ser mayor; pero, ¿y si ya soy mayor? me pregunté yo instantáneamente.  Pues este blog no es mi diario, ni siquiera todas las cosas que he publicado me han pasado; no he tenido un amor a distancia(no he pasado de Honduras); pero la verdad esa mujer de treinta y siete años me dijo lo que necesitaba escuchar. Nunca ha sido lo mío enfocarme en lo que los demás piensan de mí, lo argumento con un: "no me dan de comer", y es literal, pero acá voy de nuevo. Me vuelvo a subir a mi ola, aunque ni siquiera sé surfear.

No somos los de antes.

Hoy es uno de esos días en que nos sentamos a revalorizar todo, de esos días en que por mucho que nos esforcemos , no podemos dejar de agradecer todo lo que tenemos; y es lamentable porque sólo en momentos así podemos entender que tenemos el mayor regalo al poder respirar, al poder ver de cerca absolutamente todo lo que nuestra vida envuelve. Esas alegrías que nos han marcado y esas tristezas que que nos han traído hasta acá donde yo escribo y tú lees; porque nada es igual que hace unos años y estoy segura de que lo sabemos, nuestras sonrisas hoy tienen más valor que nunca, nuestras lágrimas ya no son desperdiciadas por cualquier cosa; y nuestros enojos, si, esos berrinches que antes hacíamos por todo, hoy al parecer, se extinguieron o algo parecido.  Tal vez no nos dimos cuenta que todo lo que vivimos nos forjó, que todas esas personas que se fueron de nuestras vidas, no eran tan esenciales como creíamos, las decisiones malas que tomamos nos hicieron crecer y seguir ...

No es lo que se ve.

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Escribo simplemente de nosotros, aunque a algunos les parezca aburrido y a otros absurdo, he descubierto que nuestra historia da para escribir muchas más, puede parecer exageradamente decorado; pero lo que se ve no llega a ser ni la mitad de lo que realmente es, porque se ve que nos abrazamos a cada momento, pero no se ve que con cada abrazo nos vamos queriendo un poco más, pude que parezcamos empalagosos pero el trasfondo de todo es que solo nosotros 2 entendemos casi a totalidad la bendición que estamos viviendo, la oportunidad de disfrutar el silencio junto a alguien más porque sabemos que el tiempo juntos es un tesoro, porque somos la excepción de la regla, así como esa flor que es rara pero linda y por cursi que esto se lea, es la verdad, porque entre más amigos nos vamos haciendo, más nos vamos enamorando. Tu sonrisa me hace bien y aunque, aparentemente solo escribo de nosotros, lo que no se ve es que le escribo al amor.

De esto se trata la vida.

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Hay ocasiones como estas en las que pienso que no se qué escribir pero casi tal cual estrella fugaz alguna idea ilumina mi mente y es cuando las palabras comienzan a dominar mis manos, en su luchar por ser todas plasmadas. Y al parecer en esta ocasión la idea ganadora fue la de porque a veces nos empecinamos en torturarnos con recuerdos del pasado, en esas historias que no nos dejaron más que lagrimas y es que es cierto que de vez en cuando es sano ver atrás y reconocer que todo eso nos ha hecho quienes somos, ha contribuido con nuestro proceso de aprendizaje, pero es injusto totalmente vivir del pasado, pensar que “hubiera” pasado si hubiéramos tomado otra decisión, y me atrevo a escribir esta palabra entre comillas porque realmente es una palabra que gramaticalmente existe pero sentimentalmente no, no desperdiciemos momentos hermosos por añorar algo que ya perdimos o que quizás nunca tuvimos, no desperdiciemos la presencia de personas maravillosas en nuestras vidas por extrañar a...

Si debe ser, fluirá.

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Y hay quienes no entienden que envejecer junto a alguien más es un verdadero privilegio, escuché esa frase en una de mis películas favoritas de siempre y la considere un comienzo perfecto para una nueva publicación, y esos “quienes” existen, no se imaginan que más allá de los lamentos de encontrarse solos hay una mitad perfecta para ellos pensada desde el inicio de los tiempos. Esa otra mitad que los hará sonreír cuando menos lo esperan, esa mitad que los hará soñar con el futuro perfecto, perfecto también le llamo a todos esos problemas que envuelven las relaciones en las que la vida nos coloca en el momento justo, porque estos mismos son los que van puliendo nuestra capacidad de amar a los que nos rodean, de reír con quienes nos rodean, de entender las lagrimas de quienes de quienes nos rodean, de abrazar cuando quienes nos rodean no necesitan más que nuestra compañía, pero ellos no entienden que amor no es solo una situación que te une sentimentalmente con otra persona y te llev...